
HASTA QUE NOS LLAME
Me boto del espejo
porque mi cara se inflama de verdades.
Confirmarlo es terrible.
Mi Narcisa vacía su deleite
ante la copia del reflejo.
¡Qué espléndida señora de senos caídos!
Abdomen marcado de cesarías
y bella en su moribunda aurora.
La diosa rota se arma de valores
para saberse jeva de su amor propio.
¡Bella hasta en la pornografía de los huesos!
La voz que tiemble en el terremoto de las manos.
(Si llego a los cien años
me pondré el seudónimo
de doña Milagros).
El otoño no existe
si por dentro se anidan actitud de primaveras.
¡Es un honor llegar a viejas!
Mis abuelas modelan sus risas
porque la vida no es una tela estrujada.
Ser viejas es una dicha…
¡Hasta que Dios nos llame
…siempre viejas bellas!
QUE ME PARTAS

Gimo porque sufro una corriente enferma.
Una que me tira sumisa en cantazos
a batir la angustia con sudor de fresas
cuando mi perfume se va desgatando.
Eres tú el olfato que me traga al pecho
donde late un hombre que hunde un pedazo.
Truenas entre mis nubes cuando huyo al cielo
para hacer de ti mi mejor relámpago.
(Por si no lo sabes lo que mata de un trueno
no es el ruido agudo
más bien la luz de su silencio).

No hay comentarios:
Publicar un comentario