
He investigado cada una de mis pasiones para darme cuenta que ya tengo que empezar a entregarme en cuerpo y alma a los curiosos. Tengo mucho que decir y a la fecha de hoy, he preferido oír al resto de los colegas antes de aventurarme a publicar. Quizás mi peor defecto es ser perfeccionista y estar lejos de ser perfecta. Así que con el corazón en la boca, me abro a sus ojos con la intención de que sepan que en un monte de Caguas se esconde mi voz. Y hablar sola ya no me dice nada.
Así que me comparto, soy para ustedes. Me amparo en la mayúscula para decirles que no tengo problemas con la crítica. La crítica dura es un elogio en sí mismo, porque no todos los días alguien se toma la molestia de analizar un texto para dar sus impresiones. Hay tantas cosas que hacer en la vida y si me dedicas tiempo, me sentiré amada y seremos amantes desde la geometría de las letras.
Con toda la fuerza de mi tinta,
Ketshándrivel

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