domingo, 15 de noviembre de 2009

Maltrato del mar


Ayer sobre la arena una ola de espuma
se atrevió a tocarme con un dedo de sal.
A ver si estaba viva en la orilla de su morgue
o era una víctima de algún crimen fatal.
Cuando por las reacciones gritó el frío mío
la ola se encogió como animal en espanto
y con su alegría de ver que estoy tan viva
me dio un abrazo azul que me privó del aire.
En su abrazo querido, me rodó entre las algas
Acarició la sangre con sus besos de piedras.
Me lanzó en su ola al abrazo siguiente
y me alejó de la orilla en su rapto de arenas.
La fiesta de las olas aplaudía mi cuerpo
como la multitud que idolatran estrellas.
Conocí a Neptuno en una cena informal
donde comía ostras que me sabían a perlas.
Después de conocer el coral de los fuegos
y ver cien tiburones danzándome sus hambres
Nadé por la inconsciencia al borde de cederme
y la muerte me miró y prefirió ignorarme.
El mar se percató de mi debilidad
y con su culpa enorme me devolvió a la orilla,
donde la misma ola con miedo de matar
me tocó otra vez a ver si estaba viva.


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