
A la mujer que puja su llanto de señora.
Al padre que se aborta de un amor extinto
y se vuelve moneda para amar a los hijos.
A la nueva maestra que memoriza un nombre
aquel primer día que se pisó una escuela
y el arco de las puertas que cantan coros de gritos
de niños destetados de las faldas abuelas.
Me acuerdo del vacío del mundo ante mis ojos
cuando cruce la calle y frenaron de horror
para verme a la cara con el gesto inocente,
yo sonreía entonces frente a semáforos verdes
sin saber que la vida dependía de un color.
Nacer les duele a otros, a la fe de los curas
que le inventé pecados en cada confesión.
donde el olor a mirra me inundaba la jaula
y era divertido fingir la reflexión.
El primer recogido del cuerpo que me carga
con sus aditamentos que reaccionan al tacto
lo conocieron mis dudas con la boca cerrada
donde me afectó el drama de la Virgen María
y le pedí a Dios que nunca me violara.
DIOS TODO MALTRADO…
Padre nuestro que estás en el espacio
y que perdiste las coordenadas de la Tierra.
Regálame inquietudes para inventar repuestas
con mis disparates y no permitas
que me crea el cuento de los simios
o que me hiciste con tu gargajo divino
de la raquítica costilla de un hombre…
¿y de allí la miseria?
Dios, me da pena contigo
Porque muchos de tus hijos
te ponen en vergüenza.
Si fueras vengativo te sugiero que pongas
en las rodillas hipócritas de quienes te rezan
una diabólica artritis y plagas nuevas
Que lloren al intentar ponerse de pie.
los que con tanta fe te piden clemencia
en la consumación de sus pecados…
¡Oh padre, pobre de ti!
Señor nadie te pregunta cómo te va y si sufres.
Llora en mis hombros de hereje que aquí estás seguro
y no te pido chavos ni salud.
Te amo porque eso me lo inculcó la cultura de los débiles.
Dame todas las tentaciones del mundo para demostrarte
que sin Biblia te obedezco en el instinto noble que me diste.
No soporto a este mundo, Señor…
¡qué mala idea se te ocurrió con eso del albedrio!
Por ejemplo: El matón te ruega inmunidad
y el ladrón tu manto para hacerse invisible ante la justicia.
El adultero te pide no perder el amor de ninguna amante
y el resto te pide espacio en la gloria de tu cielo.
A mí déjame en el limbo que siempre me las arreglos.
Pero no me pidas que vaya a una iglesia
porque no soporto el mal rato
de socializar con tus bestias.
¡Dios todo poderoso piedad de mi
protégeme de los discursos,
atalayas,
predicaciones!
Ponme en la boca de un león
¡Pero por piedad
…sálvame de tus “cristianos”!

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